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Una vida social activa: un pilar fundamental para la salud

*Contenido exclusivo para suscriptores

La tercera edad es una etapa de la vida que, si bien puede presentar ciertos desafíos, también ofrece la oportunidad de disfrutar de nuevas experiencias y fortalecer los lazos con los demás. En este sentido, mantener una vida social activa se ha revelado como un factor crucial para la salud y el bienestar.

Evidencia científica: el poder de la conexión social

Mantener la mente activa mediante la conversación y la participación en actividades sociales puede contribuir a prevenir el deterioro cognitivo y la demencia. Además, la interacción social proporciona apoyo emocional, reduce el estrés y ayuda a prevenir la depresión y la ansiedad. Sentirse parte de una comunidad y mantener relaciones valiosas aporta un sentido de propósito y significado en la vida.

En lo que respecta a la salud física, la conexión social se ha asociado con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, un sistema inmunológico más fuerte y una mayor longevidad.

Diversos estudios científicos han demostrado que la interacción social regular tiene un impacto positivo tanto en la salud física como en la mental. Por ejemplo, una investigación publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences concluyó que las personas con fuertes lazos sociales presentan un menor riesgo de mortalidad prematura, además de una mejor salud cardiovascular, un sistema inmunológico más resistente y una menor incidencia de depresión y ansiedad.

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La tercera edad es una etapa de la vida que, si bien puede presentar ciertos desafíos, también ofrece la oportunidad de disfrutar de nuevas experiencias y fortalecer los lazos con los demás. En este sentido, mantener una vida social activa se ha revelado como un factor crucial para la salud y el bienestar.

Evidencia científica: el poder de la conexión social

Mantener la mente activa mediante la conversación y la participación en actividades sociales puede contribuir a prevenir el deterioro cognitivo y la demencia. Además, la interacción social proporciona apoyo emocional, reduce el estrés y ayuda a prevenir la depresión y la ansiedad. Sentirse parte de una comunidad y mantener relaciones valiosas aporta un sentido de propósito y significado en la vida.

En lo que respecta a la salud física, la conexión social se ha asociado con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, un sistema inmunológico más fuerte y una mayor longevidad.

Diversos estudios científicos han demostrado que la interacción social regular tiene un impacto positivo tanto en la salud física como en la mental. Por ejemplo, una investigación publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences concluyó que las personas con fuertes lazos sociales presentan un menor riesgo de mortalidad prematura, además de una mejor salud cardiovascular, un sistema inmunológico más resistente y una menor incidencia de depresión y ansiedad.